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Emanuel Merlo: “un civil y un bombero viven realidades diferentes, en la nuestra sus vidas están primero”

“Una de las motivaciones que me llevó a ser bombero es el servicio a los demás, el saber que ayudamos a los otros sin recibir nada a cambio” nos cuenta Emanuel Merlo, Bombero Voluntario de Claromecó.

El 6 de enero del 2014, un incendió afectó a la Estación Forestal y fue ahí que Emanuel terminó de convencerse de lo que quería. “Fui como Scout a prestar servicio y en el mes de abril de ese año me presenté en el cuartel”.

Sacrificando cenas, fiestas, navidades y muchas fechas especiales, ellos salen dejando sus familias para ayudar al prójimo. “No es fácil ser hijo, hermano, padre o madre, abuelo, esposo o pareja de un bombero, creo que la familia sufre más que el propio servidor público” afirma Emanuel, “ese familiar, incluyendo al propio bombero, no sabe a dónde va y tampoco si volverá. Lo importante es que vamos a ayudar a otro sin importarnos nada” y agrega que “un civil y un bombero viven realidades diferentes, en la nuestra sus vidas están primero”.

Según lo consultado, lo que anima a Emanuel a seguir día a día con esta vocación y compromiso son su familia y los amigos, que ante los altibajos que pueda tener, siempre están ahí para apoyarlo.

También, sus compañeros son un pilar fundamental tal como dice él, son su segunda familia y muy orgulloso agrega “ahora no me imagino una vida sin ellos”.

Luego de un toque de sirena o llamado para un incidente, Emanuel, ya en camino solo piensa en hacer bien su trabajo, “para no poner en riesgo la vida de mis compañeros ni la mía y poder desempeñar mi trabajo con eficacia”.

Sea lo que sea que le toque hacer, desde extinguir un incendio, manejar una bomba o atender un herido, Emanuel desea hacerle saber a los demás que puede hacerlo con éxito y siempre podrá, porque como dice su lema “querer es poder”.

Para concluir esta serie de preguntas, le preguntamos si él recomendaría a otros a que ingresen como bomberos a lo que respondió que sí, siempre y cuando estén dispuestos a sacrificar muchas cosas, entre ellas, el tiempo.

“Es un estilo de vida, en lo que a mí respecta no cualquiera puede ser bombero. Hay que pasar muchas cosas buenas, malas y hay que estudiar mucho. Durante los 25 años de servicio que son estas en continua capacitación” y agregó “si solo entran pensando en una jubilación o en beneficios no lo recomendaría. Un bombero nace con la vocación de servicio sin importarle si recibe nada a cambio. Solo una botella de agua o un simple gracias, acompañado de una mirada de gratitud y esperanza” y contento afirma que “eso es más que suficiente”.

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