Un 22 de junio de 1777 nacía en Foxford, Condado de Mayo, Irlanda, el Padre de la Patria en el mar, el almirante Guillermo Brown, creador de la Armada Argentina.

Miembro de una sencilla y numerosa familia,  durante la niñez, recibió la influencia positiva de un tío sacerdote, educado en Salamanca, de quien adquirió el amor por la libertad, el respeto hacia la disciplina, la valoración del esfuerzo y el compromiso con la religión.

Hacia mediados de la década de 1780, la desfavorable situación del país y la incertidumbre respecto del futuro, inquietaron a su padre, quien emigró con él a los Estados Unidos en busca de mejores perspectivas. Poco tiempo después, en Delaware, una epidemia de fiebre amarilla lo dejó huérfano. Solo y tan lejos de su tierra, un capitán estadounidense lo incorporó a la dotación de su barco como grumete. De esta manera, en 1788, inició Guillermo Brown su vida naval.

Pasaron los años, se casó en Inglaterra con Elizabeth Chitty y se radicó en Buenos Aires formando una gran familia.

Guillermo Brown, por su personalidad y los momentos vividos, tenía  necesidad de libertad, de alejar las opresiones, tenía una visión clara de la libertad americana y de cuál era la situación en el Plata. Ésta fue su única motivación para tomar las armas, una y otra vez, en nombre de estos ideales. No había sentimientos mezquinos en su accionar, era un hombre íntegro.

Comandó las operaciones contra la armada realista en las costas de Montevideo y consiguió una victoria decisiva que culminó con la liberación de Montevideo. José de San Martín, escribió que la epopeya de Brown fue “lo más importante hecho por la revolución americana”.

A partir de ese momento el almirante Brown acollaró un sinfín de campañas exitosas: sin otro auxilio que el del viento, surcó las aguas del Océano Glacial Antártico, cruzó al Pacífico y de Chile, Perú, Guayaquil y Nueva Granada.

Es el héroe más significativo de la marina argentina, y dejó como legado la gloria de sus hazañas y también una frase que resume su estirpe guerrera: “Es preferible irse a pique que rendir el pabellón”.

Hoy, 22 de junio, a 243 años de su nacimiento el Instituto Nacional Browniano Delegación Claromecó le rinde su homenaje.

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