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Bomberos Voluntarios de La Matanza vende su cuartel central por deudas con la AFIP

En medio de la pandemia y con la entrada en vigencia de un nuevo y más estricto capítulo de la cuarentena obligatoria, un drama inesperado surge en La Matanza, el corazón del conurbano bonaerense: los bomberos voluntarios se ven obligados a poner en venta su histórico cuartel central debido a la deuda que tienen con AFIP.

El edificio en venta se encuentra a pocas cuadras del centro de Ramos Mejía y actualmente acumula una deuda de 130 millones de pesos con la AFIP. Debido a esto, ahora los bomberos buscan vender el cuartel para cubrir la deuda y, luego, establecerse en otro sitio.

“Dada la situación económica y financiera de la Institución, la que desde hace varios años es de público conocimiento, nos vemos obligados a vender nuestro querido Cuartel de Ramos Mejia para pagar las deudas millonarias que tenemos con la AFIP y el Sindicato Utedyc, quienes son nuestros mayores acreedores”, explicó la institución en un comunicado emitido en sus redes sociales.

En el mismo texto extendieron un reclamo de ayuda a los gobiernos: “Es la única opción que nos queda por encarar dada la falta de atención de las autoridades nacionales, provinciales y municipales, que deberían ocuparse de tomar nota de la importancia del trabajo que brinda el Bombero Voluntario en forma desinteresada a nuestra sociedad”.

Denuncia por “gran negociado”

Los bomberos identifican un momento clave para la profundización de su crisis económica y apuntan contra la intendencia de La Matanza.

“Que nunca más tengamos una intervención municipal como la del 2006, que lo único que le dejó a nuestra amada institución fueron contratos de alquileres de los principales locales de Av de Mayo y Rosales, Ramos Mejia, por más de 25 años y a valores, en varios casos, más que irrisorios”, afirma el comunicado. Justamente, el intendente del partido en 2006 era el mismo que en la actualidad: Fernando Espinoza.

“Obviamente todo se hizo sin poder acceder a los costos de la construcción de esa obra y mucho menos poder identificar a los actores principales que son beneficiarios de esa operación. Ojalá pudiéramos contar con los recursos para investigar este gran negociado que en nombre de Bomberos hicieron”, enfatizan. Y agregan: “Quizás tengamos pronto ese capital humano y podamos conocer lo que colaboró para dejar a la Institución en una situación financiera muy difícil de levantar”.

Incertidumbre por el futuro de los bomberos

“Es algo muy triste para toda La Matanza que este edificio se venda, y para nosotros también, pero sabemos que si se vende podemos salir adelante, porque podemos construir un nuevo cuartel en nuestro club, en el campo de deportes, y con ese dinero pagar la deuda”, explicó el presidente de la institución, Gustavo Cid, a Radio Universidad.

La deuda con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) tiene origen en el 1993.

“Vamos a poner tres carteles gigantes de venta en el cuartel central, en Suipacha 110, nuestro edificio tradicional, que, si lo tenemos que sacrificar, lo vamos a hacer, porque realmente la Institución no puede dejar de existir, tiene que funcionar y cada vez mejor”, aseguró Cid.

La delicada situación financiera repercute sobre el trabajo diario de los bomberos. “Los elementos de protección personal de los bomberos están totalmente vencidos y tienen once años usando los mismos equipos estructurales cuando, por norma, no los podes usar más de dos años”, relató el presidente de la institución.

Bomberos: qué subsidios reciben

De los tres subsidios que recibe la institución solo están al día lo que provienen de Nación y Provincia. El aporte municipal está atrasado y eso dificulta el pago de los sueldos a los empleados que atienden radios, teléfonos y derivan a emergencias.

“Con la crisis que ya teníamos, sumada a todo lo que uno conoce de la pandemia, no se pueden pagar los sueldos, y si encima no nos pagan el subsidio municipal, peor todavía”, recalcó el bombero.

Según afirmó Cid hace 15 días no tenían ni para cargar combustible en las autobombas y el municipio tuvo que hacerse cargo.

“No tenemos que mendigar donde estamos brindando un servicio voluntario que lo tendría que dar el Estado y el mismo Estado se está ahorrando, con el sistema de bomberos voluntarios, miles y miles de millones”, disparó el presidente de la entidad local.

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